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Contenido presentado por Nacional Financiera


Opciones de financiamiento más comunes

En este apartado nos referiremos en especial a las formas de financiamiento para las pequeñas y micro empresas.

1. Financiamiento para capital de trabajo. Dentro de este renglón identificamos las necesidades de corto plazo de las empresas. Se utilizan para satisfacer necesidades de financiamiento originadas por el ciclo normal del negocio: compras de materias primas y otros productos necesarios para la empresa.

Este tipo de apoyos ofrecen básicamente las siguientes alternativas:

a) Crédito de habilitación o avío: en este financiamiento la garantía es una producción futura; por ejemplo, es típico que se utilice en el campo para la compra de insumes necesarios para generar una cosecha futura; es justamente esa cosecha que aún no se produce, la que garantiza el crédito.

b) Crédito en línea revolvente: es un apoyo en el cual la empresa obtiene una línea de crédito revolvente y automática a través de una tarjeta (es decir, acceso a recursos sin que se requiera apertura de cada crédito de manera individual). Es algo muy parecido a una tarjeta de crédito personal. Es decir, se establece un límite de crédito y se puede financiar la empresa hasta por el monto de la línea establecida.

c) Factoraje financiero: en este esquema la empresa puede obtener recursos, garantizando el pago con letras de cambio u otros documentos de cobro. En pocas palabras, nos da la opción de cobrar anticipadamente las cuentas por cobrar existentes, como resultado de ventas a crédito.

2. Créditos para la adquisición de maquinaria, equipo y mobiliario: este tipo de financiamiento se conoce normalmente como refaccionario los créditos son a largo plazo, ya que el activo que se va a financiar es fijo, y la recuperación de la inversión en un activo de este tipo es normalmente mayor a un año.

3. Créditos para la adquisición, construcción, modificación o instalación de locales, bodegas, oficinas, etcétera. Estos créditos son hipotecarios, ya que la garantía del crédito está constituida, normalmente por el inmueble objeto del financiamiento. Son obviamente de largo plazo por el tipo de activo que se financia. No se ofrecen créditos para la compra de terrenos baldíos.

4. Arrendamiento financiero: En este esquema de financiamiento cada vez más demandado, la empresa toma en "renta" un activo fijo. Pero a diferencia de la renta normal, una parte corresponde a un pago del valor del bien. En esta forma, la empresa poco a poco va adquiriendo el activo en cuestión: es una renta que te hace dueño de lo que rentas, ya que al final del contrato de arrendamiento, basta con pagar una cantidad muy pequeña para obtener en propiedad el activo de manera definitiva.

5. Créditos destinados a la reestructuración de pasivos: con este tipo de créditos, la empresa puede liquidar pasivos anteriores, contraídos con tasas altas o plazos inconvenientes para la empresa. La conveniencia de estos créditos estriba en que disminuyen el pago de intereses y dan un respiro de liquidez a la empresa.

¿Cuándo elegir un crédito u otro?

Ya analizamos las principales fuentes de financiamiento Veamos, de acuerdo con sus características, cuáles escogeríamos en cada situación.

Para financiar las necesidades de corto plazo de la empresa, se tienen tres opciones: créditos de habilitación o avío, factoraje y líneas revolventes. Los tres son muy utilizados, aunque los de mayor demanda son el factoraje y la línea revolvente El factoraje tiene la ventaja de que está apoyado en cuentas por cobrar y, por lo tanto, tiene un sustento inmediato, equivalente al plazo de los documentos de cobro. Por su parte, la línea revolvente es de gran agilidad, ya que un vez establecida, basta con solicitar un día antes los fondos, para hacer uso de ellos a través de la cuenta de cheques de la empresa.

Para financiar operaciones de largo plazo se tienen: créditos hipotecarios, refaccionarios, arrendamiento financiero y de reestructuración de pasivos. Así, si lo que se desea es la compra de maquinaria, se puede recurrir a un crédito refaccionario o a un arrendamiento financiero; en cambio, si se desea financiar un inmueble, se recomienda un crédito hipotecario; por su parte, si la empresa tiene dificultades para hacer frente a sus pasivos, o simplemente las tasas a las que los tiene contratados son muy altas, puede reestructurarlos en mejores condiciones de plazo y tasa.

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